Interpelando a Octavio

De: Eloy Isorna

Hace ya tiempo me regalaron la colección de las poesías completas de Octavio Paz y yo , en un afán de comprender su sentido, qué quería decir el autor y qué me decían a mí, comencé, poco a poco a preguntarle al autor (Octavio Paz) y a responderme yo mismo . De ahí nacieron esos fragmentos.

Interpelando a Octavio - Fragmentos

I

¿Quién me ha enseñado a leer a los poetas?

Producen temor, respeto y reverencia.

Más... si son hombres, como yo,

algo podré balbucir en su presencia.

A los de hoy,

a los que han abierto sus puertas y ventanas a la vida,

he leído de soslayo y oculto en mi alcoba.

Ante ellos me he atrevido, ¡ay Señor!,

a alzar la cabeza.

II

Palabras, palabras, palabras.

¿Las entiendes tú?

Tuyas son. ¿A ti te hablan?

A mi me dicen su sonido

pero callan su alma.

Son, para mí, vacías de sentido,

huecas, sosas, falsas.

Cincelada voz de poesía:

cerrada de sentido

su ventana.

¿Que te dijeron un día al alba,

negro sobre blanco

en la cuartilla,

río azul salido de tu pluma,

alma sobre el papel?

A mi necedad nada dicen.

Me miran, yo las miro,

las inquiero... y... ellas callan.

III

¿Poesía?, inquieto me preguntas,

con desdén y con risa.

Me dices que no rima.

Y yo, con buen cuidado,

con Octavio Paz, me siento pertrechado:

"Trasgresión: homenaje a aquello mismo que se niega". (1)

IV

Me hablas, Octavio, de la tarde.

Y, con el tiempo, la entremezclas

y "bambeas". (2)

No es la mía.

No es mi serenidad, ni mi belleza,

la que arrastra la luz entre las hojas

y que el arroyo ilumina y besa.

La tarde reposada de la siesta.

Son mis tardes

aldeanas,

con ruidos,

con olores,

con sabor a hierba fresca.

Con el trinar

de las aves,

con el mugir

de las bestias,

con el lento regresar

cantando la rueda seca.

 

Son en la ciudad

más sobrias;

el cemento y el granito

con sus sombras

las cercenan.

Y el humano convivir

las rellena de canela,

de luces de los cafés,

de chicas que se pasean

con faldas que mueve el viento

y organizan ventoleras;

de paseos provincianos

de ir y venir en hilera,

de quedar con los amigos....

 

!Eran tardes de Santiago! !Tardes!, !Tardes aquellas!.

 

No son mis tardes

tus tardes,

por buenas que ambas lo sean.

Son retazos engañosos,

de una realidad compleja, son palabras... ;

y "las palabras son puentes.

También son trampas, jaulas, pozos". (3)

 

V

Ligas su cuerpo con la luz y la terraza:

Sus senos montes son donde amanece,

donde un pájaro azul se posa y canta,

y la luz, que en las sombras oscurece,

pinta valles y montañas.

 

No puedo imaginar su cuerpo:

Nunca fue mi amada.

 

Pero quiero imaginar tu sentimiento.

 

Comienza a alborear por la ventana:

Un primer rayo de luz cruza la cama.

Somnolienta mira con cuidado.

Con los ojos entornados, mueve un pie.

Un brazo pone aquí,

el otro allá: y toca tu cabeza.

Luego, tira de la colcha.

Con la luz se despereza.

 

Tú, a su toque das la vuelta,

y tiras de la almohada.

Protestas contra el sol que te despierta.

Abres, apenas, un ojo

y ves montañas inciertas:

su picudo pecho está brillando

bajo un rayo de sol que lo caldea,

valle de sombras es su vientre

y al fondo, formando parte del paisaje,

con colorido plumaje,

un pájaro azul se posa en la terraza.

Al pronto, canta.

Das, al oírlo, una voz,

tal vez un grito,

que se queda en el aire para siempre escrito:

 

"Chorro de luz: un pájaro

cantando en la terraza.

En los valles y montes

de tu cuerpo amanece" (4)

 

VI

ADVERTENCIA A TU “ADVERTENCIA”

“Los poemas son objetos verbales inacabados e inacabables. No existe lo que se llama versión definitiva: cada poema es el borrador de otro, que nunca escribiremos…” (…) (5)

No son tan sólo objetos,

no te engañes.

Antes de ser objetos son esencias.

Sentimientos son. Reminiscencias

de un presente ya pasado.

 

Los retocas y los tocas,

les das hermosas formas:

¡los trastocas!.

 

Déjalos que vivan a su suerte.

Lo que un día te dijeron,

aunque tosco o atrevido,

es lo que les da sentido.

VI - II

“Los escrúpulos que me han llevado a eliminar, rehacer y corregir mis poemas, me han impedido también recoger los de mi adolescencia, con la excepción de los cuatro primeros de Puerta Condenada. (…)” (6)

Azul celeste de tu pluma,

sobre resmas de papel

cuadriculado,

llevadas por el viento,

a mi ventana llaman.

 

Parecen buscar amparo…

Las recojo al vuelo y las sostengo:

 

La “u” está rota

en mil pedazos,

la “o” es un esperpento,

la “h”, no se tiene en pie,

la “s” ni silbante es.

 

La “m” de María canta un aria,

la “b” de boquete dice “ete”,

la “f” de Fernando llama a “nando”,

la “z” de “zoquete” no se donde se mete…

que sólo se oyen sus terribles gritos:

“oquete, oquete, oquete”

 

Renqueantes muchas,

casi todas rotas,

están sobre mi mano,

sangrantes y llorosas.

 

Arrastran la luz de la ceguera,

la visión de lo perdido para siempre,

el eco inexistente en la montaña,

el plúmbeo silencio del vacío:

nada.

 

Son tu voz, son tus palabras,

¿están rotas por estar equivocadas?.

¿Las rasgaste de un tirón

o fueron una a una amortajadas?

 

¿No nos las habías dado?

¿No eran ya nuestras,

apenas salidas de tu mano?

 

Sueltas al viento,

destrozadas,

el céfiro

las llevó

hasta mi ventana.

 

Suspiro eran de tu voz,

tenue o potente,

arrebatado sentir

de un muchacho adolescente.

 

Tal vez

Su alma te pareció

fria o lejana:

irrisorio sentir, sin fuerza,

de aquella edad temprana.

Inexpresiva, quizá,

frente a la experiencia

que la vida te dio

junto a su ciencia.

 

Ausente voz

que apagaste,

con tu mano,

como se apaga

una encerada llama.

 

Tenían en nuestro hogar

su sitio preparado:

podrían ser libro,

palabra impresa,

blanco sobre negro,

o azul sobre morado.

 

Podrían susurrar,

parlotear,

quizá gemir,

o reír alborozadas.

 

Podrían,

una noche,

desquiciadas,

llorar sobre mi almohada...

 

Extasiarse ante lo bueno,

mostrar su rabiosa repulsión

ante lo malo.

Y leo ahora tu "Advertencia" feroz:

"… eliminar, rehacer y corregir".

 

¡Reniego de tu advertencia!

Y escucho atento

el eco de las voces

de tu bruñido verso:

"Contra el silencio y el bullicio invento la palabra,

libertad que se inventa y me inventa cada día" (7)

 

VI- III

Me susurran los ecos del viento su sonido ardiente,

intenso.

 

Voces, sueños, conceptos,

sortilegios.

Pensamientos,

luz, numen son,

negados al recuerdo.

 

Ya sólo “la luz esculpe al viento en la cortina” (8).

Ya todo es “paisaje desolado:” (9)

Poesías, letras rotas, Sólo nos quedan “cosas, y cosas, y cosas” (10)

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NOTAS

(1) (1) Octavio Paz: Obra Poética. Edit. Seix Barral S. A. 1990.Pág.785

(2) "Bambeas" es palabra que no recuerdo si estaba o no en Octavio Paz. Quizá me la he inventado, porque es expresiva. No figura en el diccionario de la Real Academia, aunque sí, viene "bamba" (con 3º acepción: "ritmo bailable iberoamericano"), también aparecen "bambalear" (no estar segura o firme alguna cosa), "bambalina" ("a cada una de las tiras de lienzo pintado que cuelgan del telar del teatro de uno a otro lado del escenario y figuran la parte superior de lo que la decoración representa"), "bambalinón" (bambalina grande), "y bambanear" y "bambolear", éstas dos últimas con idéntico significado de "estar vacilante o perplejo". Además, el Breve Diccionario Etimológico de Joan Corominas (Edit. Gredos, 3º edición 1973) dice de "bambolear" lo siguiente: <1550, "oscilar", perteneciente a una raíz de creación expresiva que es común a muchos idiomas (por ej., el griego. bambalizö "yo tiemblo"). Hay variantes bambalear, S. XIV, y bambanear, 1495 y a la misma familia pertenecen el cubano, hondureño, andaluz y salmantino, bamba "columpio" y el común bambalina "tira de lienzo ondulante que cuelga del telar del teatro" 1644> Las cifras indican la primera fecha en que se constata el uso de la correspondiente palabra.

La Real Academia Española de la Lengua (RAE) , a través de su Departamento de Español al día, en respuesta a la consulta que efectué a través de Internet sobre el verbo "bambear", me ha respondido lo siguiente: "Localizamos la voz objeto de su consulta en los siguientes diccionarios: 1917 Alemany o Bolufer Diccionario de la lengua española, Sopena bambear. v. a. Amér. En Colombia, derribar una caballería asiéndola de una oreja y de la mandíbula inferior. 1942 Santamaría Diccionario general de americanismos bambear. tr. En Colombia, derribar una caballería asiéndola de una oreja y de la mandíbula inferior. 1964 / 1983 Alario de Filippo Lexicón de colombianismos bambear. tr. Derribar una caballería asiéndola de una oreja y de la mandíbula inferior. 1990 Álvarez Vita Diccionario de peruanismos. bambear. Perú. Fam. Adulterar.

(3) Octavio Paz. citado. Pág. 771.

(4) Octavio Paz, "Obra Poética", citado. Pág. 766

(5) Comienza Octavio Paz la “Advertencia” a su “Obra Poética (1935-1988)”, editada por Seix-Barral, Barcelona 1990, página 11, diciendo que “Los poemas son objetos verbales inacabados e inacabables. No existe lo que se llama versión definitiva: cada poema es el borrador de otro, que nunca escribiremos…” (…).

(6) Octavio Paz: Obra citada, “Advertencia”, apartado último de la página 11.

(7) Octavio Paz: "Obra Poética", citado, página 18: “Libertad Bajo Palabra”

(8) Octavio Paz: "Obra Poética", citado, página 736: “La vista, el tacto”.

(9) Octavio Paz: "Obra Poética", citado, página, 737: Un viento llamado Bob Rauschenberg”.

(10) Ibidem.